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jueves, 8 de diciembre de 2016

El Sporting, sin internacionales desde Julio Salinas

El Sporting ha aportado un total de diecinueve jugadores a la selección española, siendo el decimotercer equipo que más productivo para el combinado nacional. El primero de ellos fue Manuel Meana en 1921. El centrocampista disputó un total de siete encuentros con España y fue medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1924. El otro internacional sportinguista de esa década fue Adolfo, que en 1928 jugó ante Italia su único encuentro con España.

En los años setenta y principios de los ochenta, la época dorada del Sporting, el conjunto gijonés suministró un total de diez futbolistas: Quini, Churruca, Megido, Uría, Cundi, Morán, Mesa, Joaquín, Maceda y Jiménez. Tras Juan Carlos Ablanedo y Eloy, una camada de jugadores salidos de Mareo nutrió a La Roja a mediados de los años noventa: Luis Enrique, Abelardo y Juanele. El hispano-italiano Pier fue el sucesor de “El pichón de Roces” como internacional sportinguista con España en 1994 de la mano de Javier Clemente.

Pier debutó con España sustituyendo en el terreno de juego a Julio Salinas. Un año después, cosas del destino, Salinas aterrizó en Gijón reemplazando el hueco dejado por Pier, que se había ido al Betis. El bilbaíno militó durante dos temporadas en el Sporting, participando en cincuenta y cuatro partidos ligueros en los que consiguió marcar veinticuatro goles, dieciocho de ellos en la primera. Esa temporada, en la que fue el sexto máximo goleador liguero, le valió para formar parte de la lista de Clemente para la Eurocopa de Inglaterra de 1996. Salinas era uno de los señalados del famoso partido de cuartos del Mundial 94 ante Italia y en suelo inglés únicamente jugó dos encuentros: uno de fase de grupos en Leeds ante Francia y los cuartos de final ante los anfitriones en el viejo Wembley. No logró anotar ningún tanto en su despedida del combinado nacional.

Veinte años después, el Sporting no ha vuelto a aportar a ningún jugador a la selección española. En los últimos años, Alberto Botía y Jorge Meré han sido los únicos sportinguistas que han llegado a ser convocados por España. Botía tuvo su oportunidad en septiembre de 2011, pero Vicente del Bosque no le sacó al terreno de juego. Meré formó parte del ‘sparring’ de la selección de la pasada Eurocopa, aunque sin llegar a estrenarse con la absoluta. A sus 19 años todavía tiene muchísimo tiempo por delante para ser el vigésimo jugador del Sporting en jugar con España.

lunes, 14 de noviembre de 2016

El Pitu Abelardo, cien partidos como técnico del Sporting

El 3 de mayo de 2014, Sporting caía derrotado en Alcorcón por 1-0 con un gol del hoy sportinguista, Jean-Sylvain Babin. El tropiezo dejaba a los rojiblancos fuera de puestos del Playoff de ascenso a falta de cinco jornadas para el final de la Liga Adelante. El Consejo de Administración decidió destituir a José Ramón Sandoval y nombrar como nuevo técnico a Abelardo, que hasta entonces dirigía al filial en una segunda etapa. El Pitu estaba ante su gran oportunidad tras dirigir a Candás y Tuilla, aunque tenía ante sí el reto de clasificar al Sporting a la fase de ascenso. Tres victorias y dos empates después, lo consiguió. En la primera ronda, los gijoneses cayeron eliminados ante la UD Las Palmas tras dos derrotas por la mínima.

La buena noticia a pesar de no lograrse el objetivo fue el nacimiento de una estrella: Jony Rodríguez. El cangués, al que Abelardo conocía muy bien del filial, fue titular en el estreno del Pitu el 10 de mayo ante el Hércules y consiguió marcar en su debut con el primer equipo. Desde entonces se convirtió en el dueño la banda izquierda de El Molinón. 

La temporada 2014-15 fue la primera completa de Abelardo. La marcha de jugadores clave como Lekic o Scepovic (máximos goleadores del equipo) y el inició la sanción sin poder fichar jugadores por parte de la LFP hacía que, a priori, el objetivo fuera salvar la categoría sin mayores apuros. Abelardo se vio obligado a apostar por los chavales de Mareo: nacía el Sporting de Los Guajes. A los canteranos que ya estaban (Nacho Cases, Sergio Álvarez, Jony, Guerrero) se les sumó los Carlos Castro, Pablo Pérez o Rachid para formar un bloque que se caracterizó por su garra, entrega y compromiso. Así se demostró en partidos que parecían perdidos y que se acabaron ganado o empatando en los minutos finales. El nuevo Sporting de Abelardo Fernández no perdería su primer partido hasta la jornada 21. Contra todo pronóstico, el objetivo pasaba a ser el del ascenso directo, que se logró en la última jornada ante un Betis que no se jugaba nada (0-3) y al empate in extremis del Lugo ante el Girona. Fue el broche de oro a una temporada cuyo balance de 21 victorias, 19 empates y sólo dos derrotas.

En el año del regreso a Primera División, tres temporadas después, la sanción en fichajes se mantenía, pero esta vez se podría incorporar a jóvenes jugadores en calidad de cedidos. Antonio Sanabria y Alen Halilovic fueron las principales incorporaciones de un equipo que logró la salvación en la última jornada tras derrotar por 2-0 al Villarreal con goles de dos los jugadores más representativos del equipo de Abelardo: Jony y Sergio Álvarez. El choque ante el conjunto de Castellón fue la despedida de varios pilares como el propio Jony, Guerrero, Luis Hernández, entre otros. Para muchos aficionados, fue el fin de Los Guajes.

El centenario de Abelardo como técnico le convierte en el décimo entrenador con más partidos dirigidos. Su balance al frente de la nave sportinguista es de 36 victorias, 34 empates, 30 derrotas, un ascenso y una permanencia.

Más allá de los magníficos resultados, que también, lo mejor de estos dos años y medio de El Pitu en el banquillo de El Molinón fue la recuperación de una identidad para el equipo después de muchos años (Los Guajes) y la identificación de la afición con ese equipo. La irrupción estelar de jugadores salidos de Mareo como Jony o Jorge Meré, también es un punto a favor de Abelardo.

Por el contrario, la parte negativa es quizá el poco tacto del técnico con algunos de estos guajes, como el caso de Álex Barrera, Juan Muñiz o Álex Menéndez, que acabaron saliendo por la puerta de atrás tras toda una vida en el Sporting y apenas gozar de oportunidades para demostrar su calidad, sobre todo los dos primeros. Todos se quejaron de la falta de diálogo por parte de Abelardo y en el caso de Juan Muñiz el entrenador llegó a decir públicamente que no contaba por él porque no estaba entrenando bien, algo por lo que se tuvo de disculpar.

Cien partidos después, El Pitu tiene ante sí un reto igual de importante que cuando llegó: volver a mantener el equipo en Primera División. Para ello, debe dejar atrás la mala racha de siete partidos seguidos sin perder que ha generado las primeras dudas en torno a su figura.

martes, 9 de junio de 2015

El gol de Manolo Preciado obró el milagro

Aunque el Barcelona con su histórico segundo triplete que culminaba la temporada acaparó todos los focos, el 7 de junio de 2015 todavía quedaba fútbol por disputarse. La Segunda División 2014/15 echaba el cierre con cuatro equipos jugándose algo: Girona y Sporting el ascenso directo y Racing y Osasuna el no descenso. Me centraré en los dos primeros.

El conjunto catalán llegaba a la última cita segundo con 81 puntos, dos más que el Sporting, que se plantaba en casa del ya campeón Betis con una mínima posibilidad para subir sin tener que pasar por el Playoff. Los de Abelardo necesitaban ganar por dos o más goles y que el Girona empatara o perdiera en casa ante un Lugo que no se jugaba nada. Poco más que un milagro. Lo previsible, siguiendo la dinámica de los enfrentamientos entre equipos que se jugaban algo contra los que no se jugaban nada, era una victoria tanto de Girona como de Sporting. Por lo tanto, los de Gijón jugarían la promoción.

Y así fue... hasta el minuto 90 del partido en Montilivi. El Girona ganaba por 1-0 gracias a un gol de Fran Sandaza al borde del descanso. Mientras, en el Benito Villamarín los asturianos cumplían con su parte con un contundente 0-3 ante un Betis a medio gas y con unos cuantos suplentes. Con el pitido del árbitro, los jugadores del Sporting se quedaron en el césped a la espera de noticias. En medio de las caras serias, La Mareona comenzó a gritar gol. Sí, el milagro estaba sucediendo. Pablo Caballero se unió a Jairo Alvarez y a Toni Moral (autores de la remontada del Alavés ante la Real Sociedad tras la derrota del Sporting en Castellón) con cabezazo que enmudecía Gerona y colocaba al Sporting en la Liga BBVA.

Sin embargo, el partido no había acabado. En la jugaba siguiente, Florian Lejeune volvía a poner por delante al Girona, desatando la euforia local y despertando del sueño a los sportinguistas de toda España. Pero las tornas cambiaron otra vez. El asistente señalo claro fuera de juego del futbolista francés, aumentando la tensión y provocando un lanzamiento de botella. Los colegiados se retiraron y el partido se dio por concluido a falta de 40 segundos. Radios y tweets lo confirmaban: el Real Sporting de Gijón volvía a la élite tres años después.



Cuando las celebraciones comenzaron, corrió un rumor que después se confirmó: se reanudaba el partido con más de medio estadio vacío y con Quique Setién en plena rueda de prensa. De locos. El Girona no consiguió marcar y empezó la fiesta de las reacciones.

Jugadores, directivos, técnicos y hasta políticos del conjunto catalán descargaron su rabia y frustración en dos direcciones: Betis y Lugo. Unos por poco profesionales y otros por demasiado profesionales. Nunca llueve a gusto de todos. Resumiendo: el Betis se dejó ganar por el Sporting y el Lugo estaba primado. Especialmente rabioso estaba Sandaza, que dedicó en Twitter insultos al técnico lucense y RTs con más de lo mismo.

Sandaza y compañía quizás olvidan que hace un año vivieron una situación similar, pero a la inversa. En la última jornada del curso 2013/14, el Girona ocupaba la última plaza de descenso a 2ªB y recibía a un Depor ya ascendido. Para salvarse necesitaban una serie de resultados, uno de ellos la derrota del Mirandés... en Lugo. Sí, el Girona dependía de una victoria de un equipo que no se jugaba nada para salvarse. ¿Qué pasó? El cuadro catalán venció ante un Deportivo de vacaciones (dicho así por la prensa) y el Mirandés sufría una derrota en el Anxo Carro que les condenó al pozo. Entonces no hubo ni llantos, ni tweets ni nada. Pero eso no interesa ni a jugadores e hinchas del Girona (ni tampoco a sevillistas, pucelanos y oviedistas que ya se veían visitando El Molinón por fin para no jugar con el Sporting B).

Tanto el Girona-Lugo como el Betis-Sporting tuvieron un guión similar: el que necesitaba ganar atacaba. La diferencia fue que unos se conformaron con el 1-0 y los otros seguían intentando hacer su parte para subir. Leyendo los comentarios parece que el Betis estuvo de brazos cruzados, cuando en realidad hicieron lo mismo que el Lugo: atacar en varias ocasiones con un desacierto propio de jugar sin tensión. De hecho, el Betis hizo más tiros ante el Sporting (16) que Girona y Lugo (10 cada uno). No hay que olvidar que el equipo gallego "desaprovechó" dos ocasiones clarísimas: un mano a mano que el Lugo tiró fuera y otra más clara que el delantero solo tenía que empujar debajo de las piernas del portero y que sin embargo envió al limbo.

En definitiva, jugar sin tensión ante alguien que sí se la juega es tan viejo como el propio fútbol, sobre todo por empatía, y más entre equipos pequeños, ya que las tornas pueden cambiar en cualquier momento. En vez de llorar y lanzar botellas, en Gerona deberían preguntarse por qué no golearon ante un equipo a medio gas en lo que debería haber sido su gran fiesta.

sábado, 19 de mayo de 2012

El fin de una Era

El Sporting ha terminado su aventura por la Primera División tras cuatro temporadas. Un descenso que se veía venir casi desde principios de año. Ese único punto en 7 jornadas fue una losa que al final ha pesado demasiado para el equipo gijonés. Ahora el club ha puesto al mando a Manolo Sánchez Murias, técnico del filial esta campaña (que por primera vez en mucho tiempo salvó la categoría en 2ªB sin sobresaltos), en sustitución de un Javier Clemente que a pesar de lo que digan las clásicas voces desde la prensa de Madrid, su labor ha sido buena, aunque lógicamente no lo suficiente (quizás llegó un poco tarde). 

Para entender el por qué de este descenso, hay que retroceder al pasado verano:
  • La marcha de Diego Castro. El 23 de mayo de 2011 Diego Castro, el líder de este equipo desde el año del retorno, confirmó que se iba del Sporting. ¿El motivo? José Fernández no estaba dispuesto a darle el millón de euros que pedía para renovar. Días más tarde Fernández se despachó agusto diciendo que "Diego Castro no es Di Stéfano". Cierto, no es Don Alfredo, pero venía siendo el máximo goleador del Sporting los dos últimos años, con tantos decisivos como en Santander o en Coruña.
  • Fichajes. En la Temporada 2010/10 el Sporting fue el segundo equipo menos golaedor. Solo ser el tercer club menos goleado del año compensó la poca efectividad de cara a la portería. Manolo Preciado pidió a un delantero (Nino), pero sin embargo su fichó a centrocampistas (Ricardo -2 partidos en total-, Sergio Álvarez -más de lo mismo-) por miedo a que André Castro no volviese. También se fichó a Damián para cubrir las bajas de Cote y Sastre. Tanto Ricardo como Damián han sido un completo fracaso. André Castro ha estado más flojo que el año pasado. Solo Trejo ha sido el fichaje que se acopló al 11.
  • De Dios y Preciado. Emilio de Dios trayendo gente desconocida y Preciado callándose, el balance de fichajes fue pésimo. Sí fue en invierno, ante los rumores de la posible cesión de Marco Motta al Sporting, cuando Preciado dijo eso de "No se quien es ese".
  • El pijama. 12 de julio. Unos días antes Óscar Trejo fue presentado en El Molinón con la nueva equipación...de entrenamiento. Finalmente, ese martes día 12 se presentaron las nuevas camisetas diseñadas por Kappa. Primero salieron los chándales, luego las camisetas de los porteros, más tarde la tercera (blanca) y la segunda (roja con una manga dorada). Llegaba el turno de la esperada elástica rojiblanca...que acabó siendo blanquirroja. Se montó una campaña para que se cambiase, porque no respetaba la historia del club (no entiendo para qué tanto cuento con cambiar de marca si después se quieren camisetas iguales). Al final, se cambió por una camiseta con un diseño y tejido más propio de un bazar chino. Un verano en el que se estuvo más pendiente de la camiseta que de los fichajes no podía desembocar en nada bueno.
Ya durante el transcurso de la temporada, las 7 primeras jornadas se saldaron con 6 derrotas y un empate ante el Racing. Tras perder en Sevilla, parecía que las victorias ante Granada, Mallorca y Getafe iban a dar el impulso necesario. Pero luego llegó la debacle ante el Levante y la caída fue imparable. Cuando perdieron ante la Real Sociedad, Preciado fue cesado. Le sustituyó Tejada, pero solo obtuvo un empate ante Osasuna y una derrota ante el Valencia. En esas dos semanas, a Tejada le dio tiempo a cargarse a Nacho Novo (quien sabe si con él en su posición la cosa hubiese sido distinta), que se fue a Polonia. La llegada -tarde- de Clemente le dio consistencia a la defensa. Barral, que en el campo hacía lo que le daba la gana, acabó apartado y entonces el equipo sí que rindió mejor. Sería la derrota ante el Villarreal la que sentenció al Sporting, aunque llegaron a la última jornada con opciones. Pero necesitaban una carambola que no sucedió.

El flojo rendimiento de pilares como De las Cuevas, Botía o Canella en la gran mayoría de encuentros también fue uno de los factores clave.

Ahora, con el equipo en Segunda, habrá que ver si no se desintegra la plantilla (probablemente se irán Botía y De las Cuevas) y se consigue regresar a la máxima categoría del fútbol español.